martes, 25 de mayo de 2010

Analízate... Coyote

No sólo la música ha inspirado a la dueña de la casa matriz, como ven. La tele y muchos de sus personajes de la infancia, antiguos y nuevos, son motivo suficiente para dedicarles unas líneas aunque sea de vez en cuando. Y es por esto que esta servidora se propuso dar con una sección nueva en que analiza algún personaje de caricaturas o de series infantiles, poniendo énfasis en su perfil psicológico. Para este debut CK trae al diván al eterno perdedor de la Warner Bros, Coyote.

Siempre que lo vemos en cada capítulo, el pobre Coyote fracasa en cada intento por atrapar al Correcaminos (beep beep!). Le han caído rocas gigantes, ha chocado contra acantilados, se ha caído una y mil veces desde ese mismo precipicio, entre otros tantos hechos que delatan su mala suerte. Y si a eso le sumamos que anda equipado con la tecnología marca ACME (que en Chile sería como decir "marca chancho"), no podía ser peor para el flacuchento personaje. Es por esto que su habilidad e inteligencia han sido cuestionadas, sobre todo por personas que aspiran a ser winners.

Pero si hay una característica que Coyote siempre tiene presente es su perseverancia. Rara vez afloja ante uno de sus innumerables intentos fallidos, demostrando que el "no puedo" está borrado de su diccionario. Estudia el comportamiento del Correcaminos, la velocidad, en qué momento puede atraparlo, todo con tal de conseguir su objetivo. Se le ha visto utilizando hondas gigantes, pegamento ultra-resistente, pastillas de terremoto instantáneo, cualquier aparato con alas, patines ultra-veloces y un largo etc. Y si todo le sale mal, no es culpa de su nula experiencia, pues Coyote piensa más que suficiente para probar diferentes trucos. Es este comportamiento lo que hace del flaquito una personalidad mucho más interesante que la del pajarraco veloz, quien no tiene más vida que correr a gran velocidad, comer semillas y hacer "beep beep!" para burlarse.

¿Se han sentido como Coyote alguna vez? Que buscan lograr un objetivo que resulta casi tan esquivo como atrapar al Correcaminos. Ejemplos de experiencias coyotescas: Tratar de seducir a cada mujer atractiva (la pomada que venden comerciales de desodorantes masculinos) sin ser un galán de catálogo, intentar hacer la rueda en clases de Educación Física si no se tiene la agilidad necesaria, tratar de ser gracioso/a para contar los chistes, buscar la aceptación de un grupo que le resulta esquivo por ser lo opuesto (un clase alta en un grupo de clase media, por ej), intentar de que lo tomen más en serio (tipo "ya, mamá, si estoy grande, déjame salir") o tratar de destacar en una habilidad que no tiene (tipo Paris Hilton dándoselas de actriz o de cantante). Da lo mismo si hay o no un Correcaminos que perseguir, si se trata de una persona especial o de otro objetivo. Lo que importa es que se trata de gente que, como Coyote, no afloja en su cometido. Decir "si fracaso, no es porque no lo intento".

Pero ese comportamiento coyotesco en las personas tiene dos posibilidades: o sigue intentando o tira la toalla. La espiral del intento fallido puede seguir hasta que la persona al fin logra el cometido o hasta que se resigna a ver de lejos esa posibilidad.

Y ese patrón de conducta no ha sido exclusivo de Coyote en las series de TV. Lo lleva también su coterráneo Silvestre, el gato que trata de comerse al canario Piolín o atrapar al ratoncito Speedy González (o Speedy Gonzales). Fuera de la WB, es Pierre Nodoyuna de Los Autos Locos quien intenta ganar a toda costa con sus trampas la carrera, pero siempre termina último. En La Era del Hielo, la ardillita Scrat hace hasta lo imposible por atrapar su bellota, cayendo presa de su poca habilidad y de la mala suerte. Y en LazyTown, el villano Robbie Rotten (con disfraz y todo) intenta a toda costa hacer que los niños sigan su ejemplo de vida poco saludable, siendo al final descubierto y derrotado por el superhéroe gimnasta Sportacus.

Hasta acá llegamos con Coyote, chicos/as. Pronto analizo a cualquier otro personaje que está en la lista de espera para sacar a la luz lo más esencial de su personalidad. Nos vemos!

3 comentarios:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Es que el estado de hambre crónica que padece el Coyote hace que persevere no más...no queda de otra. Cualquier persona que se vea sometida a la privación de cualquier placer empezará a mirar hasta una piedra con otros ojos.

Si me he sentido como Coyote alguna vez...es posible, aunque en estos tiempos las cosas que no me salen las dejo ahí. Lo que sí es indudable es que le tengo mucha compasión ya que esa perseverancia merecería premio; el problema es que mataría el chiste de la caricatura.

Besos, Musa Inspiradora...Te Quiero Mucho.

saqysay dijo...

Pasando a saludar, espero que te encuentres bien...Besotes desde acá

Carlos del Norte. dijo...

jejejeje
cuantas veces en la vida nos a tocado de ser "coyote", nos equivocamos y vamos de nuevo, a intentar tener exito.

la sociedad nos enseña a ser triunfadores, que todo debe salir bien a la primera, pero no nos preparan para el fracaso.

es una alternativa que puede pasar, pero no por eso debemos echarnos a morir.

seguir y seguir intentando...

saludos!