sábado, 30 de agosto de 2008

No Sólo en la Música hay One Hit Wonders

Como han de saber, si es que han visto la columna de mis links, hay un blog donde escribo sobre One Hit Wonders. Desde Enero de 2008 hasta ahora han pasado 31 únicos hits (contando al de esta semana, Good de Better Than Ezra), en su mayoría noventeros. Si bien es cierto que esta categoría se asocia a lo musical, hay otros ámbitos en los que perfectamente podemos encontrar One Hit Wonders, con la diferencia que en vez de canciones hallamos apariciones en TV, cine u otras esferas.

Vamos con algunos ejemplos...

-¿Alguien recuerda a Baby Vamp? Antes de trabajar con el (supuesto) artista Luizo Vega, esta liceana de 17 años (en ese entonces) sólo era una persona anónima. Hasta que Vega la hizo caminar completamente desnuda en las calles del frío Santiago, llevándose las típicas reacciones de parte de curiosos/as, moralistas y todo lo que se puedan imaginar ante un cuerpo sin ropa. Pasaron los años y a María Fernanda (su nombre real) la reconocían igual, aunque tiñera su rubia cabellera de otro color, se pusiera gorro, sombrero o lo que fuera para evitar que la siguieran asociando con Baby Vamp.

-A su vez, Luizo Vega no tuvo más hit que (justamente) ser responsable del fenómeno Baby Vamp. Si bien trató de ser tomado en serio como artista, igual captó la atención de los medios con esta denominada "acción de arte", en especial del alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat. El peak de este hit mediático-artístico llegó en un programa de la TV con una pelea en vivo y en directo con el alcalde, quien lo trató de "degenerado" y otros tantos epítetos.

-Si mencionamos la Casa de Vidrio, de seguro no muchos/as recuerdan el nombre de su protagonista: Daniela Tobar. Esta actriz de teatro (y en contadas ocasiones de TV) tuvo por gran hit su aparición en esta casita transparente, donde los/as transeúntes la podían ver sacándose la ropa, duchándose, durmiendo y todas las acciones cotidianas que hacemos entre las paredes que resguardan nuestra privacidad. Inevitablemente, a Daniela se le relaciona con la Casa de Vidrio, especialmente porque la mayoría de la gente no va al teatro por si aparece en alguna obra.

-Hace algunos años TVN retransmitió la teleserie Tic Tac (como otras tantas), de 1997. Ahí se hizo conocido Enrique Cintolesi, el actor que protagonizaba tal historia, en el rol que se le conoce como "el fantasma", y buscando al amor de su vida, encarnado por Leonor Varela (como la nieta de una mujer que amó este fantasmagórico personaje). Si bien Cintolesi apareció en otras teleseries, ya no fue tan exitoso como en el rol del "fantasma".

-En la TV, una caída de carnet noventera: Es el programa Interferencia del canal MEGA. Su trío estable estaba integrado por Giovanni Canale, Laura Silva y Jennifer Warner, salvándose sólo esta última de la categoría de One Hit Wonder televisivo. Así es, porque de Laura y de Giovanni nunca más se supo desde que terminó este programa juvenil. A lo más, estarán haciendo labores fuera de cámara, como el caso del ex-animador devenido en coordinador de piso en CHV.

Y de seguro, en el cine y la farándula nacional e internacional hay alguno que otro One Hit Wonder. Esa persona que no pudo superar la valla de aquel personaje o suceso que le dio a conocer, teniendo que vivir nuevamente como el resto de la anónima humanidad.

PD: 1. Recién este lunes 25 posteé nuevos dibujos en Flickr y Facebook (les facilito el espacio acá mismo por si no pueden comentar en Facebook o Flickr), y 2. Se nota que no he actualizado este espacio, por prioridades (la práctica primero y después los blogs Efemérides y One Hit Wonders) y por búsqueda de inspiración.

lunes, 11 de agosto de 2008

Cualquiera Puede Cantar... y si es Famoso/a, Más Aún

Hace algún tiempo escribí sobre ser multipropósito, y queda claro que la capacidad de dedicarse a más de una actividad no es algo con que muchas personas salgan beneficiadas desde el nacimiento. Aunque si de repente les pica el bicho de dedicarse a una actividad que no está en sus genes, con su insistencia pueden lograr aunque sea poco. Y es así como la música no es sólo patrimonio de la gente que dedica su vida a este arte, sino que vemos a actores, actrices, modelos y toda persona que quiere incursionar en el canto, aunque sea una canción. Como dicen los Auténticos Decadentes, cualquiera puede cantar.

Partamos con los actores y actrices...

La revelación músico-actoral del 2008 se llama Scarlett Johansson, quien actuó en películas como Perdidos en Tokio, Match Point y Scoop. Ahora está asesorada por Dave Sitek de TV on the Radio, y lanzó su disco Anywhere I Lay My Head, con covers de Tom Waits y una canción propia. Han salido comentarios que aseguran que Scarlett no tiene muy buena voz, como que suena grave y algo limitada de rango.
La carrera actoral, los romances y su posterior matrimonio con Chris Martin de Coldplay son lo que hace conocida a Gwyneth Paltrow. Su incursión musical dio para un cover de un tema que ya era un One Hit Wonder ochentero, "Betty Davis' Eyes" de Kim Carnes.
Otra actriz que versionó un cover es Nicole Kidman, esa vez en compañía del ídolo pop británico Robbie Williams. El tema en cuestión es "Something Stupid" de Frank y Nancy Sinatra, y este cover fue el One Hit Wonder musical por excelencia de la actriz australiana.
Esto sí que suena a caída del carnet noventera: Antonio Banderas cantando la Canción del Mariachi (con música de Los Lobos). Pero no fue la única incursión musical del actor que hizo del Zorro. Lo vimos en la entrega de los Oscar, cantando "Al Otro Lado del Río", tema que no le dejaron cantar a su compositor e intérprete, Jorge Drexler, por "no ser muy conocido". Mala idea, pero al menos Drexler se vengó cantando su canción apenas recibió la estauilla.

En el modelaje, las voces que se han escuchado son las de Milla Jovovich y Carla Bruni, por mencionar dos conocidas. La actriz de El Quinto Elemento debutó musicalmente a fines de los 90's, y al menos demostró que se la puede en tres frentes distintos, música, actuación y modelaje. Por otro lado, la francesa-ex-italiana se dio a conocer musicalmente con "Quelqu'un m'a dit", un hit folk-pop con arreglos deslavados. Y es la tónica que repite la actual Primera Dama francesa, dando su voz a canciones que pretenden ser folk sin sonar como los verdaderos precursores del estilo.

En Chile, está el caso del animador Sergio Lagos, quien después de tanto tiempo como músico electrónico, sacó la voz para su disco Solo (con temas como ése que dice "the telephone is ringing..."). Han salido comentarios del tipo "¿Quién le dijo que canta? ¿Nicole?", a pito de su relación con la pelirroja cantante. Y en la década 90's (caída de carnet) la actriz Aline Kuppenheim cantó en la canción de una olvidable teleserie de UCTV, El Amor está de Moda (a ver si se acuerdan) Queda demostrado que la delgada actriz tiene hits más recordables en la actuación, como la arribista Joyita de la teleserie La Fiera (TVN).

Estos son sólo algunos ejemplos de la insistencia por incursionar en el canto, aunque esto sea una anécdota en su carrera principal. Y si de anécdotas hablamos, lo más parecido a esa palabra suena Paris Hilton, la heredera millonaria que canta sin ser cantante, actúa sin ser actriz y no tiene talento alguno.

PD: Los nombres linkeados llevan a videos seleccionados para que juzguen si pasan o no el test de canto.

lunes, 4 de agosto de 2008

¿Se Consideran Ustedes Marqueros/as?

El término marquero/a (que no es lo mismo que marketero/a) tiene que ver principalmente con lucir o andar ostentando de ciertas marcas, como vestuario, accesorios y tecnología. El culto a las marcas se asocia a las más populares o las más exclusivas (y caras, por cierto), y es transversal a las clases sociales. Son aquéllas que se han posicionado en el mercado por la buena calidad de los productos, una buena campaña de marketing o un efecto rebote producido por el uso en tal personaje famoso (marketing + cultura pop).

Echemos un vistazo a la gente que pasea por las calles. Podemos ver, entre otros, el logotipo EVERLAST (así, con mayúsculas) en algún polerón o prenda deportiva, las zapatillas con el ticket de Nike, las tres rayas de Adidas o la S de Skechers; toda la familia de bolsos y mochilas Head o Saxoline y las marcas como Abercrombie, Aussie o Doo Australia como la nueva moda deportiva-casual en polerones. Las razones que cada uno/a tiene para elegir tales productos pueden ser: 1. Confianza en la buena calidad de las marcas, 2. Le gusta por moda, o 3. No parece importarle.

Pero al otro lado del consumo masivo, están las marcas que le rinden culto a la opulencia, como la letra de la pegajosa y superficial canción My Humps de los Black Eyed Peas: Ahí Fergie menciona al vestuario Dolce & Gabbana y Donna Karan, entre otros, como lo máximo a lo que la clase media estadounidense aspira. O la moda cosmopolita de Prada y zapatos Manolo Blahnik de las cuatro mujeres que protagonizan la serie (y película) Sex and the City. Claro que no falta la gente que, a falta de lucas para costearse el original, opta por una imitación más económica que pase más piola, como por ejemplo, el logotipo LV (Louis Vuitton) en alguna carterita fake (como dice la high society) para pasar por una auténtica. O incluso las imitaciones que se notan demasiado, como las poleras Bebe (ésas con el logotipo escrito con mini tachuelas brillantes) que aparecen en ferias, como réplica de las originales carísimas que usan las famosas chilensis.

Es tan común ver esa conducta de la gente que quiere parecerse al famoso o famosa de turno, o que desea tener ese chiche tecnológico del momento. Pero no todos los bolsillos aguantan tales gastos, y hay gente que aún está pagando el Blackberry o la tele de plasma que se compró en (in)cómodas cuotas mensuales, o las que quedaron endeudadas de tanto querer parecerse a Carrie Bradshaw y compañía (a menos que tengan las lucas para costearse tal ropero).

Mi caso personal... Sólo me considero marquera de dos cosas: los implementos de dibujo y las herramientas de peluquería. En el primer caso, elijo lápices grafito Artel o Staedler, pastel seco Faber-Castell, lápices acuarelables Faber-Castell o Caran D'Ache (austríacos), pinceles Artel (en su mayoría), cartulina Canson (pliego original o blocks) y blocks de dibujo o croqueras Proarte, Rhein o Artel. En el segundo, uso tijeras Jaguar y Kiepe (ambas de procedencia alemana, las de precio para estudiante), máquina de corte Piccolo (alemana) y la marca italiana GA.MA está presente en cuatro implementos (secador, plancha alisadora, desvelladora y ondulador diámetro 25 mm.). De los accesorios y la ropa, sólo elijo lo bueno, sin importar si tiene marca conocida o no. Y en tecnología, me interesa que sean de buena calidad los aparatos que elija (radio, MP3 player, celular).

martes, 29 de julio de 2008

Cuándo un Trío es Realmente un Power Trío

Para formar un grupo, la cantidad de integrantes no necesariamente es un requisito, aunque pueda ser determinante para el estilo musical. Hemos visto dúos que suenan como bandas completas, hombres o mujeres-orquesta que se las arreglan para producir sus canciones, agrupaciones numerosas (más de cinco integrantes, incluso hasta superando los 20) que crean murallas de sonidos. Pero una de las formaciones igualmente respetadas y populares como las otras es la del trío. En muchos casos, consta de guitarra, bajo y batería, siendo vocalista quien toca uno de los instrumentos de cuerda. Pero también hay tríos que experimentan con otros instrumentos, incluso con sólo dos músicos y un/a vocalista que se desplaza por el escenario. Por la trayectoria, la fuerza escénica y otros elementos, al trío se le adjudica la categoría de power trío.

Vamos viendo algunos ejemplos antes de decidir cuáles merecen ser Power Tríos...

La clásica instrumentación de algunos tríos es guitarra-bajo-batería, más la voz. Por un lado, están los tríos liderados por cantante-guitarrista, como es el caso de ZZ Top, The Jimi Hendrix Experience, Nirvana, Yo La Tengo, Green Day, Placebo, Muse, Wolfmother, Divididos, Soda Stereo y Os Paralamas do Sucesso. Por otra parte, están los tríos liderados por cantante-bajista, teniendo por ejemplos a Rush, The Police, Primus y Los Prisioneros.

Pero no es tan necesario el bajo o la guitarra para que tres músicos le den su estilo. Un saxofón en vez de guitarra es el sello distintivo del trío Morphine, que funcionaba con batería y con la voz y el bajo de su líder Marc Sandman, fallecido en 1999. Desde Inglaterra, los Cocteau Twins desarrollan su propuesta con un guitarrista-tecladista (Robin Guthrie), un bajista-programador (Simon Raymonde) y su inconfundible y celestial vocalista Liz Fraser. La banda británica Keane desarrolla sus canciones con un pianista-tecladista (Tim Rice-Oxley) que suple con creces la ausencia de bajo y guitarra. Los neoyorkinos Yeah Yeah Yeahs no tienen bajista, pero con la guitarra y la batería pueden componer una música tan simple como directa, lista para que su vocalista Karen O le dé rienda suelta a su performance sobre el escenario. Y el caso de The Gossip es también con una vocalista sin instrumento (Beth Ditto), acompañada de una baterista y de un músico que alterna guitarra y bajo sin problemas.

En Chile no son muchos los tríos. Por mencionar los más conocidos, Los Prisioneros, De Saloon o Lucybell, éste último formado a partir de un cuarteto. Pero hay casos de tríos chilenos que no necesariamente fichan con grandes sellos o tocan en escenarios más amplios, como es el caso de Golem (el grupo donde toca batería Olivia Alarcón, hija de Florcita Motuda).

Ya hemos mencionado a varios tríos musicales. Pero la gran interrogante es: ¿Cuándo un trío se convierte en Power Trío? Da lo mismo si es chileno o internacional, lo que importa es que ese trío tenga los méritos para quedarse con ese apelativo. Puede tener la trayectoria de Rush, el desgarro de Nirvana, el inconformismo de Los Prisioneros (en su mejor momento), la fuerza escénica de Muse o la ilimitada experimentación de Primus, por mencionar algunos factores. No cualquier trío nace con la etiqueta del Power Trío puesta desde que nace, se la tienen que ganar a costa del esfuerzo y la creatividad. Y después de unos buenos años de carrera, trabajando constantemente para no sonar predecible, el trío gana el respeto y la admiración de la crítica y los/as fans, sea una banda independiente o de gran sello.

Y justamente Matthew Bellamy, voz/guitarra de Muse, explicó en la Rolling Stone: "Me parece que cuando en la banda hay más de tres o cuatro integrantes, se pierde claridad y simpleza". Estemos o no de acuerdo con el músico inglés, lo que sí es cierto es que en estas bandas se puede apreciar claramente el aporte de cada integrante sin que uno opaque al resto. Aunque, claro, en varios tríos hay un integrante que es fundamental, al igual que en bandas más numerosas, que marca mayor presencia, sea con su voz, sus letras o algún instrumento.

sábado, 5 de julio de 2008

Odios y Pasiones en la Crítica Musical

¿Qué es un crítico musical? Como puedo definirlo, es un nexo entre el músico y el fan. Puede no pertenecer a una banda y/o componer música, pero comunica sus conocimientos como si fuera un/a fanático/a musical. La diversidad de críticos musicales comprende variantes desde el periodista serio hasta el músico frustrado (hecho que le sacan en cara sus detractores/as). Un buen crítico se puede preciar de tal si tiene conocimientos del tema, siente pasión por lo que realiza y fundamenta sus comentarios (positivos o negativos) con argumentos convincentes. Pero no hay que confundir: Hay críticos/as de verdad (escriban o no en medios de prensa) y gente que se las da de críticos/as.

Al momento de leer las críticas musicales, nos encontramos con ambos extremos (subjetivos, por cierto), positivos y negativos. ¿Cómo reacciona el lector o lectora promedio? Si es negativa, lo más típico que pueden contrarresponder es "ya pues, toma la guitarra y a ver si puedes hacer música"; así como le pueden encontrar la razón. Si es positiva, a quien lee le puede simpatizar o también generar antipatía, del tipo "ya, este compadre seguro que carretea con el vocalista". Y hay también grupos o solistas que nunca generan un consenso entre el universo de críticos/as.

Por mencionar una banda que nunca generará una postura neutral ante la crítica: Radiohead. ¿Qué pasa con ellos? Desde que salieron con su single "Creep", el comentario más lapidario decía que "van a ser otro One Hit Wonder". Error. La banda inglesa lanzó posteriormente su álbum The Bends (elegido uno de sus mejores discos) y sepultó opiniones como la antes mencionada. Ahora, cuando pasó más de una década desde el primer single, Radiohead sigue cosechando admiración y repudio entre la crítica. Por un lado, están los/as que comentan que estos cinco músicos "están sobrevalorados". Por otro, los/as que aseguran que los de Oxford "son la mejor banda de la década". En algunos comentarios queda en evidencia que, detrás de lo positivo o negativo de éste, su autor/a ama u odia a Radiohead. Y cuando se enfrentan autores de ambos bandos, la discusión llega a arder casi como Troya, como sucede, por ejemplo, en este foro de Radio Horizonte.

Aplíquese el caso anterior también a The Beatles, Pink Floyd, The Police, Red Hot Chili Peppers, U2, Smashing Pumpkins, R.E.M., Oasis, Coldplay o incluso los Arctic Monkeys, por mencionar algunas bandas. Y de Latinoamérica, podemos mencionar a Soda Stereo, Los Prisioneros, Los Tres, Lucybell, Julieta Venegas, Babasónicos o Los Bunkers (y podríamos seguir con Gepe, Javiera Mena o Francisca Valenzuela). Todos ellos comparten el factor de ser muy bien reconocidos en la crítica musical, pero que generan algún grado de antipatía por parte de un sector de ésta.

Y un detalle importante en las críticas de discos (y se puede aplicar a todo tipo de críticas, como las de películas, libros y DVDs). ¿Notan que en algunos medios usan números o estrellitas para calificar de buenos o malos? Generalmente, las escalas utilizadas son de 1 a 10 (nota o cantidad de estrellas), 1 a 7 (nota, incluso con decimal) o de 1 a 5 estrellas (incluyendo la media estrella, como en el caso de Rolling Stone). Pero hay medios que no usan las estrellas o notas para la crítica, como Rockaxis. Recuerdo un comentario (no recuerdo quién era, pero es chileno) que dijo "no me gustan las críticas con números o estrellas, porque anulan la lectura" (¿están de acuerdo o no?). Y es por este factor, las críticas de discos, que a mucha gente se les cayó cierto medio, por mucho que sea la Rolling Stone con sus años de trayectoria.

viernes, 27 de junio de 2008

¿Quién Entiende la Música Ambiental?

Hace poco, opiné en el blog de Simon Mazzet sobre un tema que alguien posteó, la música ambiental del Paseo Ahumada. Ese comment fue lo que me inspiró a escribir un artículo al respecto. Y es también porque como estudio en pleno Santiago Centro, me toca circular por varios paseos (Ahumada, Estado y Huérfanos) para llegar a destino (Huérfanos con San Antonio), teniendo que neutralizar esa siútica y uniformada música con mi MP3.

Para que se hagan una idea quienes no viven en Santiago Centro o no trabajan y/o estudian ahí, lanzo un listado de canciones al azar, de las que más tocan por los parlantes de ese entorno. Después, imagínense qué tal suenan estas canciones tan diversas en versiones instrumentales, como si fuera música de consulta dental.

-Another Brick in the Wall (Pink Floyd)
-Heart of Glass (Blondie)
-Pero Qué Necesidad, Querida y Noa Noa (Juan Gabriel)
-La Soledad (Laura Pausini)
-La Cosa Más Bella (Eros Ramazzotti)
-Children (Robert Miles, instrumental electrónico)
-Shiny Happy People (REM con Kate Pierson)
-Take My Breath Away (Berlin, canción de Top Gun)
-You Are Always on my Mind (en la versión de Pet Shop Boys)
-Girls Just Wanna Have Fun (Cyndi Lauper)
-La Isla Bonita (Madonna)
-Copacabana (Barry Manilow)

Sí, suena bien deschavetado juntar canciones de estilos tan diversos como electrónica, baladas románticas y todas las corrientes del rock. Pero como se trata de música ambiental, de ésa reinterpretada con mucho énfasis en las secciones de cuerdas, una batería que suena sintética (y a muy bajo volumen) y buenas dosis de cursilería, es posible uniformar esos estilos. Incluso si eso significa reemplazar la voz de Laura Pausini por una zampoña en el instrumental de La Soledad, o enfatizar las secciones de vientos y cuerdas en la versión orquestada de Another Brick in the Wall.

Si bien es cierto que esta música trata de neutralizar el ruido ambiente de los paseos donde están instalados los parlantes (en los muros exteriores, a la altura del entrepiso), las reacciones de la gente son 1. Molestia, o 2. No parece importarle. Como mi sala de estudio y de práctica quedan en la altura del entrepiso (o segundo piso), cuando adentro hay silencio, igual se oye la música del exterior, que sólo puede contrarrestarse con la radio de la sala y las ventanas semi cerradas.

Para finalizar, un par de opiniones leídas en algún The Clinic. Una decía que "la música ambiental es a la música lo que los libros de autoayuda son a la literatura". Y un lector se queja de que con esta música "se sentía como en el palacio de Lord Farquaad, de Shrek" (y hasta las prédicas de lo evangélicos le sonaban más amenas, decía). Saquen sus propias conclusiones.

PD: Personalmente, la versión orquestada ambiental de Another Brick in the Wall me suena a sacrilegio contra Pink Floyd.