viernes, 20 de julio de 2012

En Defensa de los y las Nerds

Qué tal, estimados/as, soy yo de nuevo, esta vez con un paréntesis al recuento de discos de 1997. Es a propósito de una efeméride que representa al mundo del cual me siento parte. Vamos viendo...

Hace 28 años, un 20 de Julio de 1984, se estrenó La Venganza de los Nerds, una comedia que satiriza la vida social en un campus universitario. Así lo corrobora su afiche promocional, donde los dos Nerds protagonistas son besados por dos atractivas cheerleaders a la vez que pisotean a los musculosos winners. En esta historia, dos buenos amigos nerds, Lewis Skolnick (Robert Carradine) y Gilbert Lowe (Anthony Edwards) ingresan al Adams College para estudiar Computación. En este entorno sufren la discriminación por parte de los Alpha Betas, un grupo de fraternidad conformado por jugadores de fútbol americano de la escuela, bien musculosos y matonescos. Ante los tratos que reciben el par de nerds y otros socialmente estigmatizados, encuentran una casa abandonada para usarla como su sede de fraternidad.

No solamente los Alpha Betas molestan a los Nerds, también está otra fraternidad llamada Pi Delta Pi, quienes se unen a los matoncitos para segregar a los protagonistas. Gilbert y Lewis no encuentran ninguna fraternidad a la cual unirse. Pero no todo está perdido para los Nerds: conocen a U.N. Jefferson (Bernie Casey), el jefe de la fraternidad Lambda Lambda Lambda (o Tri-Lambs), quien finalmente los acepta en su grupo. La forma de agradecer esa bienvenida es con una fiesta, que resulta ser exitosa gracias a una comunidad de chicas gordas o geeks lideradas por Judy, una acordeonista, y una buena cantidad de marihuana. Y será el primer paso para que los Nerds concreten su venganza contra los grupos que les hacen bullying en ese campus.

Esta reseña de la película es para contextualizar una realidad que se vive en muchas partes, especialmente en los colegios y otros establecimientos educacionales. De partida, no es fácil traducir al español el término Nerd, aunque se le asocia mucho al mateo del curso, al computín, a la estudiosa que no ha besado a nadie, o a quienes son estereotipados injustamente de losers. El o la Nerd, más que ser un estereotipo definido, se debe a su entorno. Siempre está ese grupo de gente que se sabe (o se cree) exitosa, como los galanes y las chicas fashion (o jugadores de fútbol americano y cheerleaders, en la versión estadounidense), que molesta a los/as Nerds porque no tienen cuerpos perfectos, porque no tienen arrastre con el sexo opuesto, porque no son herederos de una millonaria fortuna, por varias razones. Los y las Nerds se sienten más cómodos en ambientes alejados de las fiestas de gente linda, en lugares donde puedan compartir sus intereses con gente similar, o en sus propios hogares.

Si de intereses hablamos, la gente Nerd va por la computación, los libros, las series de TV, las películas o los cómics, entre varios que alimenten su cerebro. Pero igual no todas se incluyen entre sí: un Nerd puede o no ser un experto en computación, pero a los computines se les suele meter en el saco de los Nerds. Los/as Nerds no buscan agradar a quienes les hagan bullying, pero si hay personas que toleren su forma de ser, serán agradecidos/as. Y aunque en las películas suelen ser retratados/as con lentes de marco grueso, los/as Nerds no necesariamente los usan. Eso sí, el Nerd puede ser un hombre o una mujer que no dé con los cánones de belleza tan sobrevalorados, más bien es una persona con algún rasgo distintivo, sea en el rostro o en el resto del cuerpo. Es lo que se llama la belleza oculta o belleza interior, esa que deja traslucir sus actos de buena humanidad.

En la cultura pop, hay varios referentes de Nerds fuera de la exitosa saga. En el cine, la aparición del joven George McFly (Crispin Glover) en Volver al Futuro (1985) podría corresponder a un Nerd, por la manera en que lo trataban los matoncitos del colegio. Pero este buen muchacho, aficionado a escribir historias de ciencia-ficción, dio un giro de tuerca que le cambió su personalidad, bien lo saben quienes vieron la película. En una versión femenina, está Josie Geller (Drew Barrymore), la protagonista de Jamás Besada (1999), quien, a pesar de desempeñar un buen trabajo como editora, nunca recibió un beso en sus años de colegio, además de ser estigmatizada como la fea del curso. Y cuando se infiltra en ese mismo colegio, haciéndose pasar por una joven de 17 años, conoce a Aldys (Leelee Sobieski), una genio que sufre las constantes burlas de las chicas populares. En la música, quien es más catalogado como Nerd es Rivers Cuomo, el vocalista de Weezer, principalmente por su apariencia y sus lentes. Y así podemos dar con varios referentes que se ven como Nerds en sus respectivos entornos.

¿Y por qué tanto interés por el mundo Nerd? Porque yo me considero Nerd. Antes, hace unos 15 ó 16 años, me molestaba ese término. Yo me preocupaba de sacar buenas notas más que de tener una apariencia de mina. Eso sí, no descuidaba (y no descuido) mi higiene personal y el vestuario, bien limpio, bien ordenado y con todo en su lugar. Me cargaban todos los convencionalismos de toda mina (o "niña bien", como decían en los 80's), los jeans apretados, los petos, las minifaldas, los colores fluorescentes o cítricos, los accesorios en el pelo, el maquillaje que hacía parecer adulta joven a una quinceañera, y especialmente, la teleserie Adrenalina. Pero toda esa etapa de negación fue decantando en una afirmación de mi ser, en una búsqueda de identidad musicalizada por Radiohead (la principal banda de mi adolescencia) y apoyada en mis ganas de dibujar. La radio me acompañó en esos tiempos, desde que salí del colegio a los 19 hasta casi los 25 años. Pero lo que más me afirmó ha sido una familia, mayoritariamente femenina, que ha demostrado quererme, sea o no Nerd.

Ahora que pasé de los 30 años y medio, reafirmo que soy Nerd. Lo aprendí de uno de mis héroes musicales, el ya mencionado Rivers Cuomo. Este cantante, quien nació con su pierna izquierda más corta que la derecha (4.4 cms. de diferencia), demostró al mundo que sus lentes, su falta de tatuajes y su vestuario a la antigua podían ser aceptables en el mundo del rock, ese mundo lleno de testosterona, actitud desbordante y chicas sexies. Rivers venció a los pelambres y desarrolló exitosamente su carrera con Weezer, teniendo como puntos altos los homónimos Verde y Azul (1994 y 2001, respectivamente).

Y fue la vida en general lo que ayudó a reafirmarme como Nerd. El mundo no es como lo pintan en la tele o en las películas, no siempre la chica linda se casa con el galán y vive su cuento de hadas. Los Nerds no somos parte del decorado, tenemos sentimientos, podemos sufrir por alguna razón, enamorarnos, desarrollar una relación amorosa, experimentar todo tipo de placer, ser exitosos/as en cualquier arte o trabajo que desee emprender e incluso formar una familia. De verdad sentí que el tiempo y mis convicciones me dieron la razón y encontré a mi pareja sentimental, quien corroboró mi postura ante la vida. Y a diferencia de la película, no inicié ninguna venganza, nadie salió herido, sino que me hice valer como persona.

Todo lo anterior es para generar una propuesta: Como La Venganza de los Nerds fue estrenada un 20 de Julio, quiero proponer este día como el Día del Orgullo Nerd. Hoy, el 2013 y los años que vengan, quiero saludar a toda la gente que se siente Nerd, haya tenido o no su venganza, revancha, segunda oportunidad o como quiera llamarle. No somos losers, somos Nerds!

Y para coronar este escrito, les dejo con el trailer de La Venganza de los Nerds, donde se anuncia que su momento ha llegado. Seamos felices, estimados/as, y hasta la próxima!

1 comentario:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

¡Nerds del Mundo, uníos! De hecho, hace tiempo que no veo alguna de las películas de la saga...no vendría mal hacer un repaso.

Aunque las clasificaciones han derivado a otras etiquetas como los Geeks, hay más Nerds de lo que creemos. Y aunque hay ambientes donde sigue cierta estigmatización, también han surgido otros donde los Nerds nos hacemos de nuestro espacio y sabemos, sin perder nuestra forma de ser, mezclarnos con los demás.

En mi caso...a mucha honra he llevado la etiqueta de Nerd. Muchas veces he sido visto como una especie de "viejo chico" que quiere ser adulto cuanto antes...mis intereses no son los mismos de los de mi generación y, si eso ha traído problemas, a la larga es parte del crecimiento.

No ser parte del decorado de ficción no implica que no tengamos identidad ante el Mundo y ante nosotros mismos, porque la tenemos a las claras. Y ojalá que, de alguna forma, podamos institucionalizar el 20 de Julio como el Día del Orgullo Nerd.

Besos, Musa Inspiradora...Te Quiero Mucho.