lunes, 14 de marzo de 2011

La Eterna Pareja de Barbie y su Medio Siglo

Hace unos días, en la TV, han pasado una efeméride en el mundo de los juguetes: el aniversario número 50 de Ken Carson, el muñeco novio de Barbie, aparecido dos años después que la famosa rubia. Esto me motivó a investigar más sobre esta figura masculina, echando mano a mi escrito sobre el medio siglo de Barbie y a un poco de información adicional. He aquí la historia de un muñeco que ha sido objeto de especulaciones infundadas sobre la relación (ficticia) con su pareja, su anatomía y su influencia en la cultura popular.

Era 1961 y la muñeca Barbie necesitaba una contraparte masculina. La empresaria Ruth Handler, la misma que tomó a la sex-doll Lilli para desarrollar el diseño de Barbie, creó para Mattel este hombrecito de plástico, el cual fue bautizado como uno de los hijos de Ruth, Ken. Un nombre corto y fácil de recordar para el muñeco que formaría la parejita ideal. El primer modelo de Ken podía mover su cabeza sólo a la izquierda y a la derecha, y sus brazos estaban estirados de modo que girara en 360º hacia adelante y hacia atrás; además de tener un estilo que se veía poco favorecedor por su peinado, moldeado en plástico igual que la cabeza. Recién en 1977 Ken pasó por un fashion emergency, con un peinado más de galán, cabeza giratoria, musculatura más marcada, una sonrisa que le marca unos hoyuelos (margaritas) en la cara, brazos doblados y su ropa interior tallada en el mismo plástico del cuerpo. Es lo que se llamó Superstar Ken, la edición fashion del muñeco.

Desde ese entonces, las niñas que tenían al menos una muñeca Barbie hallaron al perfecto compañero para fantasear con una vida en pareja. Sean las de los 60's, 70's, 80's, 90's y la actualidad, ellas pedían al Ken que estuviera de moda para hacerle pareja con la Barbie que tenían, o también podría ser el único entre tantas muñequitas, para que se lo pelearan como muchas mujeres deseaban al mismo hombre que llegaba al Club de Lulú. Con un par de muñecos de figura adulta (o más), su ropa y mucha imaginación, todo es posible. Y había un detalle que influía en el precio de la figurita: los brazos. Uno con los brazos en L era más caro que otro que los tenía estirados, pero los brazos en L le permitían mayor articulación, detalle atractivo para las niñas que pedían (y piden) Barbies y Kens.

Así como Barbie tenía sus detractores que la criticaban por ser un modelo pro-anorexia, Ken era objeto de controversias. Un detalle que provocó suspicacias es el calzoncillo color piel que llevaba marcado el famoso muñeco, que hacía dudar de su virilidad (¿será eunuco o no?). Es por esto que a sus detractores les sonaba poco creíble la relación de pareja con su novia, tal como ha sido con otras parejas de ficción, como Mickey y Minnie Mouse, o el Pato Donald y su Pata Daisy. Y no faltan los homofóbicos que desprecian la imagen de Ken por su apariencia, más bien de metrosexual. ¿Un ejemplo? El
Ken de la serie Earring Magic Barbie, aparecido en 1993, cuyo look con visos rubios en su pelo castaño, camiseta de red, chaqueta de cuero violeta, una argolla colgando de su cuello y un arito en su oreja izquierda ha causado la ira de grupos conservadores (cuándo no). A pesar de su éxito, Earring Magic Ken fue descontinuado del mercado.

A pesar de que aún siguen las controversias sobre la imagen que proyecta el muñeco, Ken se puede considerar como un referente de la cultura pop, al igual que Barbie. Tal como su contraparte femenina, Ken ha representado diferentes personajes, tal como se pueden ver en el mercado y en el sitio de Barbie Collector, sección
galería 2011. Para las niñas, están los Ken con vestuario desde príncipe azul hasta surfista. En las ediciones para coleccionistas, se le ha visto como Elvis Presley, Santa Claus, Aragorn (El Señor de los Anillos), Capitán Kirk, Señor Spock (ambos de Star Trek), los personajes de El Mago de Oz, Edward y Jacob de Crepúsculo y varios más.

¿Mi historia con Ken? Fue a comienzos de los 90's, cuando ya tenía unas pocas muñecas Barbie. El primer Ken que recibí de regalo era de cabello castaño claro, ojos azules, brazos doblados en L y vestido bien elegante, con traje sastre negro bien brillante, camisa rosada con rayas plateadas, humita negra y zapatos negros. Casualidad del destino o no, al Ken de ese entonces lo bauticé Alejandro. Después de ése me regalaron un Ken rubio con traje de baño y brazos estirados, al que llamé Julián. Y el último fue un Ken de raza negra vestido igual que el rubio (no recuerdo cómo lo bauticé, pero su nombre de fantasía es Steven), listo para formar pareja con la Barbie de su raza. Eran los hombrecitos de plástico que le hacían pareja a sus respectivas muñecas en mi mini-mundo, una comunidad multirracial como quería yo.

Este es mi humilde homenaje al novio de Barbie, al que afortunadamente nunca le llegaron los pelambres sobre su virilidad y masculinidad, al referente de modas, al que siempre recibirá con una sonrisa a cada niña que lo ve desde una juguetería, o bien cuando abre la cajita que lo contiene. Felices 50 años, Ken.

1 comentario:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Yo que Ken debiera de estar pensando en la jubilación piola...no vaya a ser cosa que con tanto entusiasmo por Barbie termine con alguna adicción.

Eso de que hubiese sólo un Ken en medio de tantas Barbies...es casi manipular la fantasía de todo hombre, jajaja.

¿Que tu quéee? No puedo creerlo...¡tremenda coincidencia! Pero...¿por qué se te ocurrió ese nombre para tu primer Ken?

Besos, Musa Inspiradora...Te Quiero Mucho.